Qué es el reflujo gástrico y qué lo causa

Dr. Juan Carlos Meneu

Número de Colegiado: 28/45520.
Experto cirujano y actual jefe de servicio del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo, en el Hospital Ruber Juan Bravo de Madrid. Ganador de la oposición a la plaza como catedrático en la Universidad Europea de Madrid el 20 de julio de 2022.

El reflujo gástrico o reflujo gastroesofágico es una situación muy frecuente. Muchas personas lo han notado alguna vez como una sensación de quemazón que sube desde la parte alta del abdomen hacia el pecho o la garganta, especialmente después de una comida abundante, al tumbarse o al inclinarse hacia delante.

Lo primero que conviene aclarar es que no todo reflujo es una enfermedad. Puede haber episodios puntuales de paso del contenido del estómago hacia el esófago sin que eso suponga un problema importante. La diferencia aparece cuando el reflujo se vuelve frecuente, intenso, molesto o produce complicaciones. En ese caso hablamos de enfermedad por reflujo gastroesofágico.

En este artículo vamos a explicar qué es el reflujo, por qué se produce, cuáles son las causas del reflujo gástrico, qué papel tiene la unión entre el esófago y el estómago, y cuándo conviene consultar con un especialista.

Qué es el reflujo gástrico o gastroesofágico

El reflujo se produce cuando parte del contenido del estómago sube hacia el esófago. Ese contenido puede incluir ácido, bilis, alimentos o una mezcla de varios componentes. El esófago no está diseñado para soportar de forma repetida ese contacto, especialmente cuando el contenido es ácido, y por eso pueden aparecer molestias.

Una forma sencilla de entenderlo es pensar en el recorrido normal de la comida. Al tragar, el alimento baja por el esófago hasta el estómago. Allí empieza la digestión. Lo esperable es que ese contenido permanezca en el estómago y continúe su camino hacia el intestino. Cuando vuelve hacia arriba, aparece el reflujo.

Esto puede ocurrir de manera aislada y no tener mayor importancia. De hecho, algunas situaciones cotidianas, como un eructo o un episodio puntual tras comer demasiado, pueden incluir cierto componente de reflujo. El problema surge cuando se repite con frecuencia o empieza a condicionar la vida diaria.

Cuándo el reflujo deja de ser normal

La clave no está solo en que exista reflujo, sino en su frecuencia, intensidad y consecuencias. Un episodio aislado después de una comida copiosa no tiene el mismo significado que tener ardor varios días por semana, despertarse por la noche por la acidez o necesitar medicación de forma repetida para controlar los síntomas.

Se habla de reflujo patológico cuando el paso del contenido gástrico al esófago provoca síntomas molestos o lesiones. En ese contexto puede aparecer pirosis, que es la sensación de ardor o quemazón detrás del pecho, y también regurgitación, que es la percepción de que la comida o el líquido suben hacia la garganta o la boca.

El reflujo también puede afectar al sueño, al apetito o a la forma de comer. Hay personas que empiezan a evitar cenas, cambian su postura para dormir o se automedican con frecuencia. Cuando ocurre esto, ya no estamos ante una molestia puntual, sino ante un problema que conviene valorar.

Si quieres profundizar específicamente en esta parte, puedes consultar Síntomas del reflujo gástrico. Cuáles son y cuándo buscar ayuda médica.

Cómo funciona la barrera esófago-gástrica

Para entender por qué se produce el reflujo, hay que hablar de la barrera esófago-gástrica. Esta zona se encuentra entre el esófago y el estómago, y funciona como un sistema de cierre que ayuda a evitar que el contenido del estómago suba hacia arriba.

Una parte importante de esa barrera es el esfínter esofágico inferior, una estructura muscular que se abre para permitir el paso del alimento hacia el estómago y después debería cerrarse. También interviene el diafragma, que ayuda a mantener la anatomía y la presión adecuada en esa zona.

Cuando este sistema funciona bien, el alimento baja y el contenido gástrico se mantiene en su sitio. Cuando la barrera se debilita, se relaja demasiado o la anatomía se altera, el reflujo aparece con más facilidad.

Principales causas del reflujo gástrico

En muchas personas no hay una única causa. Lo habitual es que varios factores se combinen. Puede haber una barrera esófago-gástrica menos eficaz, hábitos que favorecen el reflujo, aumento de presión dentro del abdomen, comidas muy abundantes o una hernia de hiato.

Por eso no siempre basta con eliminar un alimento concreto o tomar medicación unos días. El abordaje correcto depende de entender qué factores están pesando más en cada paciente.

Hernia de hiato y reflujo

La hernia de hiato es una de las causas más conocidas. Se produce cuando una parte del estómago asciende hacia el tórax a través del diafragma. Esto puede alterar la anatomía normal de la unión entre el esófago y el estómago, y facilitar que el contenido gástrico suba.

No todas las personas con hernia de hiato tienen reflujo importante, y no todo reflujo se debe a una hernia de hiato. Aun así, cuando hay síntomas frecuentes y una hernia asociada, esta puede ser un factor relevante en la valoración.

En estos casos, el especialista debe analizar el conjunto, síntomas, pruebas, respuesta al tratamiento, tamaño de la hernia y repercusión en la calidad de vida.

Hábitos y factores que favorecen el reflujo

Hay hábitos que pueden facilitar la aparición de reflujo, especialmente en personas predispuestas. Las comidas muy abundantes, las cenas tardías, tumbarse poco después de comer o agacharse tras una comida copiosa pueden favorecer que el contenido del estómago suba hacia el esófago.

También pueden influir el sobrepeso, la obesidad abdominal, el embarazo, la ropa muy ajustada en la zona del abdomen, el tabaco, el alcohol, las bebidas con gas o los alimentos muy grasos. No todas las personas reaccionan igual, pero estos factores pueden empeorar los síntomas en quienes ya tienen tendencia.

La idea no es crear una lista rígida de prohibiciones, sino identificar qué desencadena o empeora los síntomas en cada paciente. En algunos casos, pequeños cambios en los horarios, el volumen de las comidas o la postura después de comer pueden mejorar bastante.

Medicamentos y vaciamiento gástrico

Algunos fármacos pueden favorecer el reflujo porque relajan el esfínter esofágico inferior o irritan la mucosa del esófago. Por eso, si los síntomas empiezan justo después de iniciar una medicación, conviene comentarlo con el médico antes de hacer cambios por cuenta propia.

También puede influir el vaciamiento del estómago. Si el estómago tarda demasiado en vaciarse, permanece lleno más tiempo y aumenta la posibilidad de que su contenido suba hacia el esófago. Esto puede ocurrir en algunas enfermedades digestivas, alteraciones de la motilidad o situaciones concretas que deben valorarse.

Síntomas del reflujo gástrico

Aunque este post se centra en la definición y las causas, conviene repasar los síntomas del reflujo gástrico porque ayudan a reconocer cuándo hay que consultar. Los más típicos son la pirosis y la regurgitación. La pirosis se nota como ardor detrás del pecho o en la parte alta del abdomen. La regurgitación se percibe como subida de líquido, comida o sabor ácido hacia la boca.

También pueden aparecer molestias al tumbarse, mal sabor de boca, sensación de acidez, tos nocturna, carraspera o ronquera. En algunos pacientes hay síntomas atípicos, especialmente relacionados con la garganta o la vía respiratoria, aunque estos siempre deben valorarse con prudencia porque pueden tener otras causas.

Hay señales que no conviene ignorar, como dificultad para tragar, dolor al tragar, pérdida de peso inexplicada, vómitos persistentes, sangrado digestivo o dolor torácico.

¿Puede confundirse con otros problemas digestivos?

Sí. El reflujo puede confundirse con otros problemas digestivos porque comparte síntomas como dolor en la parte alta del abdomen, sensación de ardor, náuseas o malestar tras las comidas. Por eso no conviene asumir siempre que todo ardor es reflujo, especialmente si los síntomas cambian, no responden al tratamiento habitual o se acompañan de señales de alarma.

Una úlcera péptica, por ejemplo, puede producir dolor o molestia en la parte alta del abdomen. Otros trastornos digestivos también pueden generar síntomas parecidos. La valoración médica ayuda a diferenciar cada situación y evitar tratamientos inadecuados.

Si tienes molestias digestivas altas y quieres entender otra posible causa de dolor o ardor abdominal, puedes leer Qué es una úlcera péptica y sus síntomas.

Tratamiento del reflujo gástrico

El tratamiento del reflujo gástrico suele empezar por medidas de hábitos y, si es necesario, medicación. En muchas personas, comer menos cantidad, evitar tumbarse justo después de cenar, controlar el peso, reducir alcohol y tabaco, y ajustar ciertos desencadenantes puede ayudar.

Cuando los síntomas son frecuentes o intensos, el médico puede indicar fármacos que reduzcan la acidez o protejan la mucosa. La automedicación repetida no es lo ideal, porque puede aliviar de forma temporal pero retrasar una valoración si hay síntomas persistentes.

La cirugía no es la opción habitual de entrada. Se reserva para casos seleccionados, por ejemplo, pacientes con síntomas persistentes a pesar del tratamiento, complicaciones, hernias de hiato relevantes o situaciones en las que las pruebas muestran que un abordaje quirúrgico puede aportar beneficio.

Cuándo se valora la cirugía

Cuando el reflujo no se controla bien, cuando existe una hernia de hiato importante o cuando la calidad de vida está muy afectada, puede plantearse un estudio más completo. Esto no significa que todos los pacientes deban operarse, sino que algunos pueden beneficiarse de valorar opciones más allá de la medicación.

En cirugía antirreflujo, el objetivo suele ser reforzar la barrera entre el esófago y el estómago para reducir el paso del contenido gástrico hacia arriba. La indicación debe ser muy cuidadosa y basarse en síntomas, pruebas y expectativas realistas.

Si quieres entender cómo la tecnología puede ayudar en determinados procedimientos digestivos avanzados, puedes consultar Cirugía robótica con Da Vinci. Qué operaciones digestivas pueden realizarse y por qué es una tecnología tan avanzada.

Cuándo conviene consultar

Conviene pedir valoración si el ardor o la regurgitación aparecen varios días por semana, si los síntomas alteran el sueño, si obligan a cambiar la alimentación de forma importante o si reaparecen cada vez que se suspende la medicación.

También hay que consultar si aparecen señales de alarma, como dificultad para tragar, dolor al tragar, pérdida de peso sin explicación, vómitos persistentes o signos de sangrado digestivo. En caso de dolor torácico, lo prudente es descartar primero causas cardiacas, especialmente si el dolor es intenso, nuevo o se acompaña de dificultad respiratoria, sudoración o mal estado general.

El objetivo de la consulta no es llevar al paciente directamente a una cirugía. El primer paso es confirmar si realmente se trata de reflujo gastroesofágico, valorar su intensidad y decidir el plan más adecuado.

Preguntas frecuentes sobre el reflujo gástrico

¿Es normal tener reflujo de vez en cuando?

Sí. Es normal haber tenido algún episodio de reflujo a lo largo de la vida, especialmente después de comidas copiosas o en situaciones concretas. Lo que no es normal es que ocurra de forma muy frecuente, sea muy intenso o limite tu día a día de manera importante.

¿El reflujo siempre se debe a una hernia de hiato?

No siempre. La hernia de hiato es una causa frecuente que favorece el reflujo, pero no la única. También influyen el tono del esfínter esofágico inferior, los hábitos alimentarios, el peso, determinados medicamentos y otros factores.

¿Qué diferencia hay entre reflujo gástrico y enfermedad por reflujo gastroesofágico?

El reflujo gástrico puede aparecer de forma ocasional. Hablamos de enfermedad por reflujo gastroesofágico cuando el reflujo causa síntomas frecuentes, molestias importantes o complicaciones en el esófago.

¿Puede mejorar el reflujo solo con cambios en la alimentación y hábitos?

En muchos pacientes sí hay una mejoría significativa cuando se combinan comidas más ligeras y repartidas, evitar tumbarse justo tras comer, reducir alcohol, tabaco, bebidas con gas y comidas muy grasas, y controlar el peso.

¿El reflujo gástrico siempre requiere cirugía?

No. La mayoría de los casos se manejan con medidas de estilo de vida y tratamiento médico. La cirugía se reserva para pacientes con síntomas persistentes a pesar del tratamiento, complicaciones, hernias de hiato grandes y sintomáticas o casos seleccionados tras valorar riesgos y beneficios.

¿Cuándo debería preocuparme por el reflujo?

Conviene consultar si los síntomas son frecuentes, si despiertan por la noche, si aparece dificultad para tragar, dolor al tragar, pérdida de peso, vómitos persistentes o signos de sangrado digestivo.

¿La pirosis y la regurgitación son lo mismo?

No. La pirosis es la sensación de ardor o quemazón. La regurgitación es la sensación de que el contenido del estómago sube hacia la garganta o la boca.

En cualquier caso, puedes contactar con nosotros sin compromiso, para disponer de información más detallada, de tu caso particular.