Helicobacter pylori. Qué es y por qué es importante para la salud digestiva

Dr. Juan Carlos Meneu

Número de Colegiado: 28/45520.
Experto cirujano y actual jefe de servicio del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo, en el Hospital Ruber Juan Bravo de Madrid. Ganador de la oposición a la plaza como catedrático en la Universidad Europea de Madrid el 20 de julio de 2022.

Helicobacter pylori es una bacteria capaz de colonizar el estómago y provocar una infección que, en muchas personas, puede mantenerse durante años. Aunque una parte importante de quienes presentan esta bacteria no tiene síntomas, su presencia puede producir inflamación persistente de la mucosa del estómago y favorecer la aparición de diferentes problemas digestivos.

La infección por Helicobacter pylori tiene especial importancia porque es una de las principales causas de gastritis crónica y está estrechamente relacionada con determinadas úlceras del estómago y del duodeno. En algunos pacientes puede producir además molestias como dolor en la parte alta del abdomen, náuseas, sensación de plenitud o digestiones incómodas.

Entender qué es esta bacteria Helicobacter pylori y por qué puede afectar a la salud digestiva ayuda a comprender por qué, cuando se identifica una infección, es importante valorarla adecuadamente y decidir si debe tratarse.

Qué es Helicobacter pylori

Helicobacter pylori, también conocida de forma abreviada como H. pylori, es una bacteria adaptada para sobrevivir en un entorno que, a primera vista, podría parecer poco favorable para cualquier microorganismo como es el interior del estómago.

El estómago produce ácido para participar en la digestión de los alimentos y contribuir a eliminar numerosos microorganismos que ingerimos. Sin embargo, H. pylori posee mecanismos que le permiten instalarse en la capa de moco que protege la superficie interna del estómago y mantenerse allí durante largos periodos.

Cuando esto ocurre se establece una infección gástrica que puede provocar una respuesta inflamatoria en la pared del estómago.

La presencia de la bacteria no significa necesariamente que la persona vaya a desarrollar síntomas o una enfermedad importante. De hecho, muchas personas pueden convivir con H. pylori sin saber que están infectadas.

La relevancia médica aparece porque en algunos pacientes esa infección persistente altera progresivamente la mucosa gástrica y puede favorecer diferentes enfermedades digestivas.

Dónde vive Helicobacter pylori

Helicobacter pylori coloniza fundamentalmente el estómago. Su capacidad para vivir en este órgano está relacionada con la forma en la que se adapta al entorno ácido y se sitúa en las proximidades de la mucosa.

La pared interna del estómago dispone de mecanismos que la protegen frente al ácido gástrico. Entre ellos se encuentra una capa de moco que actúa como barrera entre las secreciones digestivas y las células de la superficie.

H. pylori puede instalarse en este entorno protector y alterar la relación entre la bacteria, las células del estómago y la respuesta inmunitaria del organismo.

El resultado puede ser una inflamación mantenida que, dependiendo de cada persona, permanece limitada o evoluciona con el paso del tiempo.

Qué ocurre cuando Helicobacter pylori infecta el estómago

Tras la adquisición de la bacteria puede producirse inicialmente una fase de inflamación aguda. Sin embargo, en muchas personas la infección no desaparece de manera espontánea y termina estableciéndose de forma persistente.

Cuando esto sucede, el sistema inmunitario continúa reaccionando frente a la bacteria y puede aparecer una inflamación prolongada del revestimiento interno del estómago.

Esta situación se conoce como gastritis por Helicobacter pylori y puede mantenerse durante años si la infección no se elimina.

La evolución no es idéntica en todas las personas. Algunas permanecen prácticamente sin síntomas durante toda su vida, mientras que otras desarrollan molestias digestivas o enfermedades relacionadas con la infección.

Helicobacter pylori y gastritis crónica

Una de las consecuencias más relevantes de la infección persistente es la gastritis crónica.

La gastritis es una inflamación de la mucosa del estómago. Cuando H. pylori permanece en contacto con esa mucosa durante mucho tiempo, puede mantener activa una respuesta inflamatoria que modifica progresivamente el tejido.

Esta inflamación puede existir incluso aunque el paciente no note ninguna molestia evidente.

En otras personas puede acompañarse de síntomas digestivos poco específicos. Esto significa que no existe un síntoma exclusivo que permita afirmar simplemente por las molestias que una persona tiene Helicobacter pylori.

Precisamente por ello, ante determinados cuadros digestivos es necesario estudiar la posible presencia de la bacteria en lugar de intentar deducirla únicamente por los síntomas.

¿Todas las personas con Helicobacter pylori tienen síntomas?

No. Una de las características importantes de esta infección es que muchas personas pueden tener la bacteria sin presentar ninguna manifestación clínica.

Esto explica por qué algunas personas descubren que tienen H. pylori durante el estudio de otro problema digestivo o cuando se investiga la causa de una gastritis o una úlcera.

Cuando aparecen síntomas, suelen ser poco específicos y pueden confundirse con los de otras enfermedades del aparato digestivo.

Por este motivo, tener ardor, molestias abdominales o digestiones pesadas no significa automáticamente que exista una infección por Helicobacter pylori. Del mismo modo, no presentar síntomas tampoco permite descartar por sí solo la infección.

Qué molestias puede producir Helicobacter pylori

Cuando la infección produce manifestaciones clínicas, pueden aparecer diferentes molestias digestivas.

Una de ellas es el dolor epigástrico, es decir, dolor o sensación de ardor localizada en la parte superior y central del abdomen, aproximadamente en la zona situada por debajo del esternón.

También pueden aparecer náuseas, sensación de plenitud, hinchazón, eructos frecuentes o disminución del apetito.

Sin embargo, estos síntomas pueden aparecer igualmente en gastritis de otro origen, reflujo, dispepsia, enfermedad ulcerosa y otras alteraciones digestivas.

Por eso los síntomas deben interpretarse dentro del contexto clínico y no utilizarse aisladamente para diagnosticar la infección.

¿Helicobacter pylori puede provocar náuseas y vómitos?

Sí, algunas personas con inflamación gástrica relacionada con la bacteria pueden presentar náuseas y, ocasionalmente, vómitos.

Esto no significa que todo episodio de náuseas tenga relación con H. pylori. Se trata de síntomas muy frecuentes que pueden aparecer por numerosas causas.

Su importancia aumenta cuando se presentan de manera persistente junto con dolor abdominal, pérdida de apetito, sensación de plenitud u otros síntomas digestivos.

Cuando los vómitos son repetidos, aparecen signos de sangrado o existe pérdida de peso involuntaria, es importante realizar una valoración médica sin atribuir los síntomas simplemente a una infección por Helicobacter.

Por qué Helicobacter pylori puede permanecer durante años

H. pylori está especialmente adaptada para colonizar el estómago. Una vez instalada puede mantenerse durante largos periodos si no se administra un tratamiento capaz de erradicarla.

El sistema inmunitario detecta la infección y genera una respuesta, pero en muchas personas esa respuesta no consigue eliminar completamente la bacteria.

De este modo puede establecerse una infección persistente acompañada de inflamación crónica.

Esto ayuda a explicar por qué una persona puede adquirir la bacteria mucho antes de comenzar a presentar síntomas y por qué, en determinados casos, la infección se descubre años después.

Por qué Helicobacter pylori es importante para la salud digestiva

La importancia de Helicobacter pylori no deriva únicamente de las molestias que pueda provocar.

Su relevancia está especialmente relacionada con los cambios que una infección mantenida puede producir en la mucosa gástrica.

La inflamación crónica puede favorecer el desarrollo de enfermedad ulcerosa y, en una pequeña proporción de personas infectadas, participar en una secuencia de alteraciones de la mucosa asociadas con determinadas enfermedades gástricas más importantes.

Esto no significa que una persona con H. pylori vaya necesariamente a desarrollar una úlcera o una enfermedad grave. La mayoría no lo hará.

Significa que se trata de una infección con suficiente relevancia clínica como para que, cuando se diagnostica, no deba considerarse simplemente una bacteria sin consecuencias.

Relación entre Helicobacter pylori y la úlcera péptica

Helicobacter pylori está estrechamente relacionada con la úlcera péptica, especialmente con muchas úlceras duodenales y gástricas.

La infección puede alterar los mecanismos que protegen el revestimiento del estómago y del duodeno frente al ácido y otras secreciones digestivas.

Cuando estos mecanismos de defensa se debilitan, aumenta la posibilidad de que aparezca una lesión más profunda en la mucosa.

Sin embargo, H. pylori no es la única causa de enfermedad ulcerosa. Algunos medicamentos, especialmente determinados antiinflamatorios, también pueden favorecer la aparición de úlceras.

Si quieres conocer qué es una úlcera y cómo se manifiesta, puedes ampliar información en Úlcera péptica. Qué es, síntomas, causas y tratamiento.

¿Tener Helicobacter pylori significa tener una úlcera?

No. Muchas personas infectadas por H. pylori nunca desarrollan una úlcera.

La aparición de enfermedad ulcerosa depende de múltiples factores, entre ellos la respuesta individual a la infección, las características de la bacteria, el estado de la mucosa y la existencia de otros factores que puedan dañarla.

Por eso deben diferenciarse dos conceptos. Una persona puede tener infección por Helicobacter pylori y no tener una úlcera, mientras que otra puede presentar una úlcera cuya causa sea diferente.

Determinar la causa resulta importante porque condiciona la manera de tratar el problema y reducir la posibilidad de que vuelva a aparecer.

Helicobacter pylori y cáncer de estómago

La infección persistente por H. pylori está reconocida como un factor de riesgo importante para determinados tipos de cáncer gástrico.

Esto no significa que tener Helicobacter pylori equivalga a tener cáncer ni que la mayoría de las personas infectadas vayan a desarrollarlo.

La progresión hacia lesiones de mayor importancia ocurre únicamente en una proporción reducida de pacientes y está condicionada por numerosos factores.

La relación es relevante desde el punto de vista médico porque demuestra que una infección aparentemente silenciosa puede producir cambios a largo plazo en la mucosa del estómago.

Las enfermedades concretas relacionadas con H. pylori y la forma en la que puede intervenir en su desarrollo requieren una valoración específica y no deben confundirse con el hecho de presentar simplemente la infección.

¿Helicobacter pylori es siempre perjudicial?

La presencia de H. pylori provoca una respuesta inflamatoria en la mucosa gástrica, aunque esa inflamación no siempre produzca síntomas perceptibles.

El comportamiento clínico varía mucho entre personas.

Algunas pueden pasar años sin ninguna manifestación evidente. Otras desarrollan gastritis sintomática, úlcera u otras alteraciones.

Por eso la importancia de la bacteria no se mide únicamente por si en un determinado momento produce dolor. Debe tenerse en cuenta el efecto que puede ejercer de forma mantenida sobre el estómago.

¿Es Helicobacter pylori una bacteria frecuente?

Sí. La infección por H. pylori es muy frecuente en la población mundial, aunque su prevalencia varía considerablemente entre países, generaciones y condiciones socioeconómicas.

Muchas infecciones se adquieren durante la infancia y pueden permanecer durante décadas si no se tratan.

La frecuencia de la bacteria tampoco implica que deba considerarse normal o irrelevante. La mayoría de las personas infectadas no desarrollará complicaciones importantes, pero la relación de H. pylori con la gastritis crónica y determinadas enfermedades digestivas justifica su importancia clínica.

Cómo se adquiere la infección por Helicobacter pylori

La vía exacta de transmisión no puede determinarse en la mayoría de los casos.

Se considera que la bacteria puede pasar de una persona a otra y que la transmisión puede estar relacionada con el contacto con saliva, vómitos o materia fecal, así como con alimentos o agua contaminados en determinados entornos.

Muchas personas adquieren la infección durante la infancia.

Sin embargo, conocer cómo se transmite y cuáles son los factores que aumentan la probabilidad de adquirirla constituye un aspecto diferente de conocer qué es la bacteria. La prevención debe analizarse teniendo en cuenta las circunstancias individuales y epidemiológicas.

Cómo se sabe si una persona tiene Helicobacter pylori

Los síntomas por sí solos no permiten saber con seguridad si existe una infección.

Para confirmar la presencia de H. pylori existen pruebas específicas que permiten detectar una infección activa o estudiar muestras obtenidas del estómago cuando existe indicación para realizar una endoscopia.

La elección de la prueba depende de las características del paciente, los síntomas, los medicamentos que esté utilizando y de si existe necesidad de estudiar directamente el estómago.

Es importante esta distinción porque un diagnóstico correcto permite decidir posteriormente si es necesario realizar un tratamiento dirigido a eliminar la bacteria.

La forma concreta de detectar Helicobacter pylori merece tratarse de manera independiente, ya que no todos los pacientes necesitan las mismas pruebas ni una gastroscopia.

¿Es necesaria una gastroscopia para detectar Helicobacter pylori?

No necesariamente.

Existen métodos que permiten estudiar la infección sin realizar una endoscopia. La gastroscopia se reserva para situaciones en las que existen razones clínicas para visualizar directamente el esófago, el estómago y el duodeno o para obtener biopsias.

Por tanto, detectar H. pylori y decidir si una persona necesita una gastroscopia son cuestiones relacionadas, pero no equivalentes.

La edad, los síntomas, los antecedentes y la presencia de determinadas señales de alarma ayudan al especialista a elegir la estrategia diagnóstica.

¿Qué ocurre cuando se confirma la infección?

Cuando se diagnostica una infección activa por Helicobacter pylori, el médico valora la indicación de un tratamiento destinado a eliminar la bacteria.

El abordaje utiliza combinaciones de medicamentos y debe seguirse correctamente para aumentar la posibilidad de erradicación y reducir el problema de las resistencias a los antibióticos.

Después del tratamiento puede ser necesario comprobar que la infección ha desaparecido mediante una prueba adecuada.

Sin embargo, el esquema concreto de medicamentos no debe decidirse únicamente a partir de información general, porque depende de factores como tratamientos previos, resistencias bacterianas y características individuales.

Por qué no conviene tratar Helicobacter pylori por cuenta propia

Los tratamientos para eliminar H. pylori utilizan varios medicamentos y deben administrarse con una pauta determinada.

Tomar antibióticos de forma incompleta o utilizar combinaciones inadecuadas puede favorecer que el tratamiento falle y aumentar el problema de la resistencia antibiótica.

Por eso es importante diferenciar entre aliviar temporalmente unas molestias digestivas y tratar realmente una infección por Helicobacter pylori.

Los protectores gástricos pueden reducir determinadas molestias y el ácido del estómago, pero por sí solos no eliminan la bacteria.

El tratamiento debe establecerse después de confirmar adecuadamente la infección y teniendo en cuenta la situación de cada paciente.

Helicobacter pylori no explica todos los síntomas digestivos

Una persona puede presentar ardor, dolor en la parte alta del abdomen, náuseas o hinchazón y no tener H. pylori.

Del mismo modo, otra persona puede estar infectada y no presentar ninguna molestia.

Esta falta de correspondencia directa entre infección y síntomas es importante porque evita atribuir a la bacteria cualquier problema digestivo simplemente porque una prueba haya resultado positiva en algún momento.

El objetivo de la valoración médica es determinar si existe infección activa, si hay una enfermedad asociada y si los síntomas pueden explicarse por ella o requieren estudiar otras causas.

Helicobacter pylori y reflujo no son lo mismo

Helicobacter pylori y el reflujo gastroesofágico son problemas diferentes.

H. pylori es una bacteria que coloniza principalmente el estómago y puede producir gastritis. El reflujo aparece cuando el contenido gástrico asciende hacia el esófago y provoca síntomas como ardor retroesternal o regurgitación.

Una persona puede tener ambos problemas de forma simultánea, pero la presencia de uno no significa que sea la causa directa del otro.

Esta distinción es importante porque las molestias de la parte alta del aparato digestivo pueden resultar parecidas para el paciente, aunque su origen y tratamiento sean diferentes.

Cuándo conviene consultar

Las molestias digestivas ocasionales son frecuentes y no siempre indican una enfermedad.

Sin embargo, cuando el dolor en la parte alta del abdomen, las náuseas, la sensación de plenitud o las digestiones difíciles persisten o reaparecen con frecuencia, puede ser conveniente realizar una valoración médica.

También debe consultarse cuando existe un antecedente de úlcera o cuando previamente se ha diagnosticado una infección por H. pylori y no se sabe si fue correctamente erradicada.

La valoración es especialmente importante si aparecen pérdida involuntaria de peso, vómitos repetidos, dificultad para tragar, anemia, heces negras, vómitos con sangre o dolor intenso y persistente.

Estos síntomas no indican necesariamente una complicación por Helicobacter pylori, pero justifican estudiar su causa.

Por qué es importante identificar correctamente Helicobacter pylori

La relevancia de esta bacteria se entiende mejor cuando se observa a largo plazo.

Una infección puede pasar desapercibida porque no genera síntomas, pero mantener una inflamación persistente de la mucosa gástrica durante años.

Identificarla permite valorar si existe una gastritis asociada, investigar posibles enfermedades relacionadas y plantear un tratamiento cuando esté indicado.

También permite distinguir entre problemas que pueden parecer similares para el paciente pero tienen orígenes diferentes.

Por todo ello, Helicobacter pylori ocupa un lugar importante dentro de la patología digestiva. No porque todas las personas infectadas vayan a desarrollar una enfermedad importante, sino porque se trata de una bacteria capaz de producir cambios persistentes en el estómago que pueden tener consecuencias clínicas.

Preguntas frecuentes sobre Helicobacter pylori

¿Qué es Helicobacter pylori?

Helicobacter pylori es una bacteria capaz de colonizar la mucosa del estómago. Puede permanecer durante años y provocar una inflamación persistente conocida como gastritis. Muchas personas infectadas no presentan síntomas, aunque en algunos casos puede relacionarse con diferentes enfermedades digestivas.

¿Helicobacter pylori es una bacteria o un virus?

Helicobacter pylori es una bacteria, no un virus. Está especialmente adaptada para vivir en el estómago y puede permanecer en la mucosa gástrica durante largos periodos si la infección no se elimina mediante un tratamiento adecuado.

¿Dónde se encuentra Helicobacter pylori?

La bacteria coloniza principalmente el estómago y se sitúa en la capa de moco cercana a la mucosa gástrica. Su capacidad para adaptarse a este entorno le permite sobrevivir pese a la presencia de ácido y establecer una infección persistente.

¿Todas las personas con Helicobacter pylori tienen síntomas?

No. Muchas personas pueden tener la infección durante años sin presentar síntomas. Cuando aparecen molestias, pueden incluir dolor epigástrico, náuseas, hinchazón o sensación de plenitud, pero estos síntomas también pueden deberse a muchas otras enfermedades digestivas.

¿Helicobacter pylori produce gastritis?

Sí. La infección puede provocar gastritis por Helicobacter pylori, una inflamación de la mucosa del estómago que puede mantenerse de forma crónica. La intensidad de la inflamación y sus consecuencias varían considerablemente entre personas.

¿Tener Helicobacter pylori significa que tengo una úlcera?

No. Helicobacter pylori es una causa importante de úlcera péptica, pero la mayoría de las personas infectadas no desarrolla una úlcera. Además, existen otras causas de enfermedad ulcerosa, entre ellas el uso de determinados medicamentos antiinflamatorios.

¿Helicobacter pylori puede estar relacionado con cáncer de estómago?

La infección persistente es un factor de riesgo reconocido para determinados tipos de cáncer gástrico. Esto no significa que una persona con Helicobacter pylori vaya a desarrollar cáncer. Solo una pequeña proporción de los pacientes infectados desarrolla este tipo de complicaciones.

¿Se puede tener Helicobacter pylori durante muchos años?

Sí. La bacteria puede adquirirse años antes de ser diagnosticada y permanecer en el estómago durante largos periodos. En muchas personas la infección se mantiene porque el sistema inmunitario no consigue eliminarla completamente de forma espontánea.

¿Helicobacter pylori y el reflujo son la misma enfermedad?

No. Helicobacter pylori es una infección bacteriana del estómago, mientras que el reflujo gastroesofágico se produce cuando el contenido gástrico asciende hacia el esófago. Pueden coexistir en una misma persona, pero son problemas diferentes.

¿Por qué es importante detectar Helicobacter pylori?

Es importante porque la infección puede mantener una gastritis crónica y está relacionada con determinadas enfermedades digestivas, entre ellas la úlcera péptica. Identificarla permite valorar su relevancia en cada paciente y decidir si es necesario realizar un tratamiento dirigido a eliminar la bacteria.