Oncología quirúrgica. Qué es y qué papel tiene en el tratamiento del cáncer

Dr. Juan Carlos Meneu

Número de Colegiado: 28/45520.
Experto cirujano y actual jefe de servicio del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo, en el Hospital Ruber Juan Bravo de Madrid. Ganador de la oposición a la plaza como catedrático en la Universidad Europea de Madrid el 20 de julio de 2022.

La oncología quirúrgica es la rama de la cirugía especializada en el diagnóstico y el tratamiento de los tumores mediante procedimientos quirúrgicos. Su objetivo no consiste únicamente en extirpar un cáncer, sino en integrar la cirugía dentro de una estrategia oncológica completa que tenga en cuenta el tipo de tumor, su extensión, su comportamiento biológico y los demás tratamientos que puede necesitar el paciente.

El cirujano oncológico necesita, por tanto, conocimientos que van más allá de la técnica operatoria. Debe comprender cómo se comporta el cáncer, cómo se diagnostica y estadifica, qué información aporta la anatomía patológica y cómo pueden influir tratamientos como la quimioterapia, la inmunoterapia o la radioterapia en el momento y el tipo de intervención.

La cirugía oncológica forma parte de un abordaje multidisciplinar. En muchos tumores, la mejor estrategia surge de combinar correctamente cirugía, oncología médica, oncología radioterápica, radiología, anatomía patológica y otras especialidades, adaptando las decisiones a las características concretas de cada paciente.

La coordinación entre estas especialidades es precisamente una de las funciones de los equipos multidisciplinares. Puedes ampliar este enfoque en Comité de tumores. Qué es y por qué es importante.

Qué es exactamente la oncología quirúrgica

La oncología quirúrgica aplica los principios de la cirugía al tratamiento de las enfermedades tumorales. Sin embargo, no debe entenderse simplemente como la cirugía realizada a una persona que tiene cáncer.

Una operación oncológica debe planificarse teniendo en cuenta cómo crece y se disemina el tumor, qué tejidos pueden estar afectados, qué márgenes de resección son necesarios y cuál será el impacto de la intervención sobre los tratamientos posteriores.

En determinados casos, la cirugía puede tener una intención curativa. En otros forma parte de una combinación de tratamientos o se utiliza para obtener tejido que permita establecer un diagnóstico preciso.

También puede tener una finalidad paliativa, por ejemplo cuando se busca aliviar una obstrucción, controlar un sangrado o reducir síntomas producidos por la enfermedad.

Por tanto, el tratamiento quirúrgico del cáncer puede cumplir funciones diferentes dependiendo de la situación clínica.

Qué hace un cirujano oncológico

El cirujano oncológico participa en diferentes momentos del proceso asistencial.

Puede intervenir inicialmente para obtener una biopsia cuando se necesita tejido para conocer la naturaleza de una lesión. Una vez establecido el diagnóstico, puede valorar si el tumor es susceptible de tratamiento quirúrgico y qué tipo de intervención sería necesaria.

También debe decidir cómo encaja esa cirugía en el conjunto del tratamiento. En algunos casos conviene operar primero. En otros puede resultar preferible administrar quimioterapia, inmunoterapia o radioterapia antes de la intervención.

Después de la cirugía, el estudio anatomopatológico de la pieza proporciona información que puede ayudar a establecer si son necesarios otros tratamientos.

Por eso la labor del cirujano oncológico no comienza al entrar en el quirófano ni termina al finalizar la operación.

Cirujano oncológico y oncólogo quirúrgico, ¿son lo mismo?

En la práctica pueden utilizarse ambas denominaciones para referirse al profesional especializado en el tratamiento quirúrgico del cáncer.

El término cirujano oncológico pone el acento en que se trata de un cirujano con formación y experiencia específica en oncología, mientras que oncólogo quirúrgico es una traducción utilizada también en algunos contextos del término inglés surgical oncologist.

La denominación concreta es menos importante que la formación del profesional, su experiencia en la enfermedad que está tratando y su integración dentro de un equipo oncológico.

Además, el modelo de formación no es idéntico en todos los países. Muchos profesionales parten de una especialidad quirúrgica y desarrollan posteriormente una formación específica en cirugía oncológica o en determinadas áreas tumorales.

En qué se diferencia de la cirugía de enfermedades benignas

Una operación por una enfermedad benigna y una intervención por cáncer pueden realizarse en la misma región anatómica, pero los principios que guían la cirugía pueden ser diferentes.

En oncología no basta con eliminar la parte visible de una lesión. Es necesario conocer cómo puede extenderse el tumor y qué tejidos deben incluirse en la resección para obtener un adecuado control oncológico.

En algunas enfermedades puede ser necesario extirpar estructuras próximas, ganglios linfáticos o determinadas zonas anatómicas siguiendo criterios específicos.

La manipulación del tumor, la planificación de los márgenes y la forma de extraer la pieza también forman parte de los principios de la cirugía del cáncer.

Todo ello debe equilibrarse con otro objetivo esencial, preservar el máximo de función posible y evitar procedimientos más extensos de lo necesario.

La cirugía no consiste únicamente en extirpar el tumor

Puede resultar intuitivo pensar que una operación oncológica consiste simplemente en localizar el tumor y retirarlo. Sin embargo, la planificación suele ser mucho más compleja.

Antes de intervenir es necesario conocer con la mayor precisión posible dónde está la enfermedad, cuánto se ha extendido y qué relación mantiene con los órganos y estructuras cercanas.

También debe analizarse si existen ganglios afectados o enfermedad en otras localizaciones que pueda modificar la estrategia.

Una cirugía técnicamente posible no siempre es la mejor primera opción. En determinados tumores puede resultar más adecuado tratar inicialmente la enfermedad con otros procedimientos y plantear la intervención después.

La decisión debe responder, por tanto, a un objetivo oncológico y no únicamente a la posibilidad técnica de operar.

La importancia de conocer la biología del cáncer

Los tumores no se comportan todos de la misma manera.

Algunos crecen fundamentalmente de forma local durante un periodo prolongado. Otros tienen una mayor tendencia a extenderse por los ganglios linfáticos o a producir metástasis en otros órganos.

Incluso tumores que aparecen en el mismo órgano pueden tener características biológicas diferentes.

El conocimiento de la biología tumoral ayuda al cirujano a comprender cuál puede ser el papel real de una intervención y cómo debe integrarse con los demás tratamientos.

También permite evitar operaciones que pueden ser técnicamente realizables pero no aportar un beneficio suficiente al paciente en una determinada fase de la enfermedad.

El papel de la anatomía patológica

La anatomía patológica es fundamental en oncología porque permite analizar las células y tejidos obtenidos mediante biopsias o durante una operación.

Antes de la cirugía puede ayudar a confirmar qué tipo de tumor existe y algunas de sus características.

Después de una intervención, el estudio de la pieza quirúrgica aporta información muy relevante sobre el tamaño del tumor, su extensión, determinados factores biológicos, los ganglios estudiados y los márgenes de resección.

Estos datos contribuyen a establecer con mayor precisión el estadio de la enfermedad y pueden modificar las decisiones posteriores.

Por este motivo, la relación entre cirugía y anatomía patológica es especialmente estrecha dentro del abordaje oncológico multidisciplinar.

Qué son los márgenes quirúrgicos en una operación oncológica

Cuando se extirpa un tumor, el objetivo habitual es retirarlo junto con una cantidad adecuada de tejido alrededor cuando la anatomía y el tipo de enfermedad así lo requieren.

El anatomopatólogo estudia posteriormente los límites de la pieza para comprobar si existen células tumorales próximas o presentes en esos márgenes.

El significado de un margen y la distancia considerada adecuada varían según el tipo de cáncer y el órgano afectado.

Por eso no existe una regla universal según la cual haya que retirar siempre una determinada cantidad de tejido alrededor de cualquier tumor.

La planificación debe seguir los principios establecidos para cada enfermedad concreta.

Qué papel tiene la cirugía en el diagnóstico del cáncer

La cirugía también puede utilizarse como herramienta diagnóstica.

En algunos pacientes es necesario obtener una muestra de tejido mediante una biopsia para determinar si una lesión es maligna y conocer exactamente qué tipo de tumor existe.

Muchas biopsias pueden realizarse mediante procedimientos radiológicos, endoscópicos o técnicas poco invasivas y no requieren una operación convencional.

En determinadas situaciones, sin embargo, puede ser necesario realizar una biopsia quirúrgica o incluso extirpar una lesión completa para estudiarla.

La elección del procedimiento debe planificarse cuidadosamente porque la forma de obtener la muestra también puede influir en una futura cirugía definitiva.

La cirugía como tratamiento curativo

En algunos tumores localizados, la cirugía puede constituir el componente principal del tratamiento con intención curativa.

Esto ocurre especialmente cuando la enfermedad puede extirparse completamente y no existe evidencia de extensión que haga necesaria otra estrategia inicial.

Sin embargo, incluso después de una operación aparentemente completa pueden ser necesarios tratamientos complementarios para disminuir el riesgo de que la enfermedad reaparezca.

La decisión depende del tipo de cáncer, del estadio y de la información obtenida durante el estudio anatomopatológico.

Por eso una intervención con intención curativa no implica necesariamente que la cirugía vaya a ser el único tratamiento.

Cirugía y quimioterapia

La oncología médica utiliza tratamientos sistémicos capaces de actuar sobre células tumorales en diferentes partes del organismo.

La quimioterapia es una de estas herramientas, junto con la inmunoterapia, las terapias dirigidas, los tratamientos hormonales y otros medicamentos utilizados según el tipo de tumor.

Estos tratamientos pueden administrarse antes de la cirugía, después o en situaciones en las que la operación no desempeña un papel principal.

Cuando se administran antes de operar pueden buscar reducir la enfermedad, facilitar una resección posterior o tratar precozmente posibles células tumorales que se encuentren fuera del tumor principal.

Cuando se utilizan después de la cirugía, su objetivo puede ser reducir el riesgo de recaída en pacientes seleccionados.

Cirugía y radioterapia

La oncología radioterápica utiliza radiaciones ionizantes para destruir células tumorales o impedir que continúen multiplicándose.

Al igual que los tratamientos sistémicos, la radioterapia puede utilizarse antes o después de una intervención dependiendo del tipo de cáncer.

En algunos tumores puede contribuir a reducir el tamaño de la lesión antes de operar. En otros se administra después para tratar determinadas áreas en las que puede existir riesgo de enfermedad residual microscópica.

La relación entre cirugía y radioterapia debe planificarse conjuntamente porque el orden de los tratamientos puede influir tanto en el control del cáncer como en la complejidad y recuperación de una intervención.

En qué se diferencia la oncología quirúrgica de la oncología médica

La principal diferencia está en la herramienta terapéutica predominante.

La oncología quirúrgica utiliza procedimientos operatorios para diagnosticar, extirpar o controlar determinados tumores.

La oncología médica utiliza fundamentalmente tratamientos farmacológicos sistémicos como quimioterapia, inmunoterapia, tratamientos hormonales o terapias dirigidas.

Sin embargo, esta separación no significa que ambas disciplinas funcionen de manera independiente.

En muchos cánceres, el éxito del tratamiento depende precisamente de decidir cuándo debe actuar cada especialidad y en qué orden deben utilizarse las distintas herramientas.

En qué se diferencia de la oncología radioterápica

La oncología radioterápica trata el cáncer mediante radiaciones administradas de forma planificada sobre determinadas zonas del organismo.

Puede ser el tratamiento principal en algunos tumores, combinarse con medicamentos o utilizarse alrededor de una cirugía.

El cirujano, el oncólogo médico y el oncólogo radioterápico analizan la enfermedad desde perspectivas diferentes pero complementarias.

Por esta razón, más que entender estas especialidades como alternativas que compiten entre sí, conviene considerarlas herramientas que pueden integrarse dentro de un mismo plan terapéutico.

Por qué la oncología quirúrgica debe ser multidisciplinar

Un cirujano especializado en cáncer necesita conocer las posibilidades de las demás disciplinas porque una intervención no puede planificarse de forma aislada.

Antes de operar puede ser necesario discutir si existe una alternativa que permita obtener mejores resultados, facilitar la cirugía o preservar más función.

Después de la intervención habrá que valorar la información aportada por anatomía patológica y decidir si se requieren tratamientos adicionales.

La atención multidisciplinar del cáncer permite que estas decisiones se coordinen desde el principio.

Los comités de tumores constituyen uno de los espacios en los que los distintos especialistas revisan conjuntamente la información y plantean una recomendación para cada paciente.

La especialización depende también del órgano que se opera

La oncología quirúrgica engloba tumores que pueden aparecer en regiones anatómicas muy diferentes.

Operar un tumor de tiroides no requiere las mismas técnicas que intervenir el páncreas, el hígado, el colon, el retroperitoneo o la cavidad abdominal.

Además de los principios generales de oncología, el cirujano necesita dominar la anatomía y las técnicas propias del territorio en el que trabaja.

Por eso dentro de la cirugía oncológica existe un grado importante de subespecialización.

La experiencia en un determinado tipo de tumor puede ser especialmente relevante cuando se trata de operaciones infrecuentes o técnicamente complejas.

La cirugía oncológica abdominal

Una parte importante de la cirugía oncológica abdominal se ocupa de tumores del aparato digestivo y de otras enfermedades tumorales situadas dentro de la cavidad abdominal.

Puede incluir cirugía del estómago, colon y recto, hígado, páncreas, peritoneo o retroperitoneo, entre otras localizaciones.

Cada una de estas enfermedades plantea problemas diferentes y puede necesitar procedimientos de distinta complejidad.

En algunas intervenciones es necesario extirpar únicamente un segmento de un órgano. En otras pueden realizarse resecciones más amplias o combinarse varias técnicas en una misma operación.

El objetivo debe ser conseguir el mejor resultado oncológico posible manteniendo al mismo tiempo un equilibrio razonable con la seguridad y la calidad de vida del paciente.

Un ejemplo de cirugía oncológica compleja, el cáncer de peritoneo

Determinadas enfermedades muestran especialmente bien por qué la cirugía oncológica requiere formación específica y coordinación multidisciplinar.

El cáncer que afecta al peritoneo puede presentar una distribución extensa dentro de la cavidad abdominal y, en pacientes seleccionados, requerir procedimientos quirúrgicos complejos.

En estos casos no basta con conocer una única técnica operatoria. Es necesario valorar la extensión de la enfermedad, la posibilidad real de realizar una resección adecuada y cómo debe integrarse la cirugía con otros tratamientos.

Puedes conocer mejor esta enfermedad en Cáncer de peritoneo. Qué es, síntomas y cómo saber si se podría estar en riesgo.

La técnica quirúrgica debe adaptarse al objetivo oncológico

En cirugía existen distintas formas de acceder a una enfermedad.

Una intervención puede realizarse mediante cirugía abierta, laparoscopia, cirugía robótica u otros abordajes dependiendo del órgano, de la extensión del tumor y de las características del paciente.

La técnica más avanzada tecnológicamente no es necesariamente la mejor en cualquier situación.

En oncología, el abordaje debe permitir realizar correctamente el procedimiento necesario respetando los principios del tratamiento del cáncer.

La prioridad es el resultado oncológico y la seguridad. A partir de ahí puede valorarse qué técnica ofrece las mejores condiciones de recuperación y menor agresión para cada paciente.

Por qué la experiencia quirúrgica es especialmente importante

Muchas intervenciones oncológicas requieren una combinación de conocimiento anatómico, capacidad técnica y experiencia en la enfermedad concreta.

Durante una operación pueden aparecer situaciones que obliguen a modificar la estrategia inicial, valorar la relación del tumor con estructuras próximas o decidir hasta dónde puede realizarse una resección de forma segura.

La experiencia también influye antes de entrar en quirófano, porque ayuda a seleccionar adecuadamente a los pacientes y reconocer situaciones en las que una intervención no aportaría suficiente beneficio.

Por eso la especialización en cirugía del cáncer no puede reducirse únicamente a realizar muchas operaciones. Incluye también saber cuándo operar, cómo hacerlo y cuándo debe plantearse una estrategia diferente.

Más cirugía no significa necesariamente mejor tratamiento

Uno de los principios importantes en oncología es evitar identificar una intervención más extensa con un mejor tratamiento.

El objetivo es extirpar la enfermedad que necesita ser tratada respetando los principios oncológicos, pero preservando siempre que sea posible órganos, tejidos y funciones que no es necesario sacrificar.

La evolución de la cirugía ha permitido que en muchos tumores se desarrollen procedimientos más precisos y conservadores sin comprometer el control de la enfermedad.

Esta búsqueda de equilibrio entre eficacia oncológica y calidad de vida forma parte de la planificación moderna del tratamiento.

La preparación del paciente antes de una cirugía oncológica

La operación es solo una parte del proceso.

Cuando se prevé una intervención importante puede ser útil valorar previamente el estado nutricional, la capacidad física, las enfermedades asociadas y otros factores que puedan influir en la recuperación.

Mejorar las condiciones del paciente antes de entrar en quirófano puede formar parte de una estrategia global de atención perioperatoria.

Este enfoque se desarrolla específicamente en Prehabilitación antes de una cirugía. Qué es y por qué puede marcar la diferencia.

Qué ocurre después de una intervención oncológica

Después de la cirugía comienza una fase que combina recuperación y evaluación oncológica.

En los primeros días el objetivo es controlar el dolor, recuperar progresivamente la movilidad, la alimentación y las funciones habituales y detectar cualquier posible complicación.

Paralelamente, anatomía patológica analiza la pieza quirúrgica.

Cuando se dispone del resultado definitivo, el caso puede volver a revisarse para determinar si la cirugía ha sido suficiente o si conviene añadir otros tratamientos.

El seguimiento posterior también dependerá del tipo de cáncer y de su riesgo de recaída.

La recuperación y el control a largo plazo constituyen una parte esencial del proceso, aunque merecen abordarse de forma específica según la enfermedad y la intervención realizada.

Qué significa ofrecer el mejor tratamiento quirúrgico posible

El mejor tratamiento no puede definirse únicamente por la capacidad de extirpar técnicamente un tumor.

Debe tener en cuenta la posibilidad de controlar la enfermedad, el riesgo de complicaciones, el impacto sobre la calidad de vida y las alternativas existentes.

En ocasiones la cirugía será claramente la opción recomendada. En otras formará parte de un tratamiento combinado y habrá situaciones en las que no sea la estrategia adecuada.

La verdadera especialización consiste en integrar todos esos elementos para ofrecer una recomendación individualizada.

Por qué cada paciente necesita una valoración individual

Dos personas con el mismo nombre de enfermedad no tienen necesariamente la misma situación.

El tamaño y localización del tumor, su relación con estructuras vecinas, la existencia de enfermedad a distancia, sus características biológicas y la respuesta a tratamientos previos pueden modificar la estrategia.

También influyen el estado general del paciente, sus enfermedades asociadas y sus preferencias.

Por eso una de las bases del tratamiento oncológico personalizado es estudiar cada caso en su conjunto antes de decidir si la cirugía es necesaria y cuál debe ser su papel.

La oncología quirúrgica dentro del tratamiento moderno del cáncer

La cirugía continúa siendo una herramienta fundamental para el tratamiento de muchos tumores, pero actualmente se integra cada vez más con otras disciplinas.

Los avances en diagnóstico por imagen, anatomía patológica, tratamientos farmacológicos, radioterapia, cirugía mínimamente invasiva y cuidados perioperatorios han cambiado la forma de tratar numerosas enfermedades.

El cirujano oncológico necesita conocer este contexto porque una operación forma parte de un proceso asistencial más amplio.

Esta visión permite utilizar la cirugía cuando puede aportar un beneficio real y coordinarla adecuadamente con las demás opciones disponibles.

En definitiva, la oncología quirúrgica en el tratamiento del cáncer no consiste solo en saber extirpar un tumor. Implica comprender la enfermedad, seleccionar correctamente al paciente, planificar la intervención dentro de una estrategia multidisciplinar y realizar el procedimiento respetando los principios específicos de la cirugía oncológica.

Preguntas frecuentes sobre oncología quirúrgica

¿Qué es la oncología quirúrgica?

La oncología quirúrgica es la rama de la cirugía especializada en el diagnóstico y tratamiento de los tumores mediante procedimientos quirúrgicos. Además de la técnica operatoria, tiene en cuenta la biología del cáncer, su extensión y la relación de la cirugía con otros tratamientos oncológicos.

¿Qué hace un cirujano oncológico?

El cirujano oncológico valora si una enfermedad tumoral puede beneficiarse de cirugía, qué procedimiento sería adecuado y en qué momento debería realizarse. También puede participar en biopsias, planificación multidisciplinar, seguimiento postoperatorio y decisiones sobre tratamientos complementarios.

¿Cirujano oncológico y oncólogo quirúrgico significan lo mismo?

Ambas denominaciones pueden utilizarse para referirse al profesional dedicado al tratamiento quirúrgico del cáncer. Lo importante es su formación quirúrgica, sus conocimientos específicos de oncología, su experiencia en el tipo de tumor que trata y su integración en un equipo multidisciplinar.

¿En qué se diferencia un cirujano oncológico de un oncólogo médico?

El cirujano oncológico utiliza principalmente la cirugía para diagnosticar o tratar determinados tumores. El oncólogo médico emplea tratamientos sistémicos como quimioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas. Ambas especialidades trabajan de manera coordinada cuando el paciente necesita combinar diferentes tratamientos.

¿Cuál es la diferencia entre oncología quirúrgica y radioterapia?

La oncología quirúrgica trata determinados cánceres mediante procedimientos operatorios, mientras que la oncología radioterápica utiliza radiaciones para destruir células tumorales. Dependiendo de la enfermedad, ambas modalidades pueden utilizarse de manera independiente o combinarse dentro de una misma estrategia.

¿La cirugía siempre es el primer tratamiento cuando existe un tumor?

No. En algunos cánceres la cirugía es el primer tratamiento, pero en otros puede resultar conveniente administrar previamente quimioterapia, inmunoterapia o radioterapia. También existen enfermedades en las que la intervención no es la mejor opción. La decisión depende de cada caso.

¿La cirugía puede servir para diagnosticar un cáncer?

Sí. En determinadas situaciones puede utilizarse una biopsia quirúrgica para obtener tejido y establecer un diagnóstico. No obstante, muchas biopsias pueden realizarse mediante técnicas endoscópicas, radiológicas o mínimamente invasivas, por lo que el procedimiento se elige según la localización y características de la lesión.

¿Qué conocimientos específicos necesita un cirujano oncológico?

Además de formación y experiencia quirúrgica, necesita comprender la biología tumoral, la estadificación del cáncer, la anatomía patológica y el papel de la quimioterapia, la inmunoterapia y la radioterapia. También debe conocer los principios oncológicos específicos de los tumores que trata.

¿Por qué es importante que la cirugía oncológica sea multidisciplinar?

Porque muchos cánceres necesitan combinar varias modalidades de tratamiento. La valoración conjunta permite decidir si conviene operar, cuándo hacerlo y cómo coordinar la intervención con oncología médica, radioterapia, radiología, anatomía patológica y otras especialidades.

¿Todos los pacientes con cáncer necesitan cirugía?

No. La cirugía desempeña un papel muy importante en numerosos tumores, pero no es necesaria ni adecuada en todos los pacientes. El tipo de cáncer, su extensión, su comportamiento, los tratamientos disponibles y la situación individual determinan cuál es la mejor estrategia.